Me dice mi amiga Noe –me lo decía el sábado en el Gris, tomando unas copillas, rato antes de que un aguilarense apareciera por allí, recordándome que el mundo es un pañuelo- que los blogs de vida, como es el mío al parecer, ya no se llevan. Yo a mi amiga Noe le tengo que hacer caso porque está a la última, pero es que no se me ocurre nada.

Y además, ahora mismo sólo puedo centrarme en una cosa: mi novio, el Zoo –es su nombre en clave, como bien sabéis-, viene hoy de sus cuatro meses de estancia doctoral en el extranjero, concretamente en Dinamarca, pero no es esto lo que me ocupa. Lo que me ocupa es que sé que ha recibido la siguente propuesta de un macizo alemán:
- ¿Ves mi bragueta abierta?
- Sí
- ¿Qué te parece que significa?
Palabras textuales traducidas del inglés. El acontecimiento tuvo lugar en la fiesta de despedida del Zoo en Odense, ciudad por lo demás natal de Andersen, el del patito feo y otros cuentos alienantes para niños –alienar está bien en tiempos de guerra, pero es sádico en tiempos de paz-, y para colmo el Zoo me dice que estaba borracho.

¿Qué os parece? ¿Me he perdido algo? ¿Es que ahora las vacas emigran en manadas al sur volando debajo de los estratocúmulos como vencejos? ¿Es que el sol ha dejado de ponerse hacia el oeste? Nos hemos vuelto locos. Yo no soy celoso, bien lo sabe Dios y nuestra señora del abrigo de pana, y vosotros lo sabéis, y si no lo sabéis ya os lo digo yo, y mucho morro tendría yo si lo fuera, también sabéis eso, pero uno se queda intranquilo pensando en que su novio estaba borracho, acontecimiento raro en sí, raro como lo es que hoy caiga un meteorito sobre el itermitente del faro izquierdo de mi Corsa –alias La Cencerra-, y que un alemán cañón le propuso sexo dos días antes de dejar Dinamarca para siempre.

¿Y cómo se supone que debo reaccionar? Porque la pregunta clave ya me la ha hecho mi compañero Nico, y es qué hubiera hecho yo en su lugar, y a fe que no pienso reproducir aquí mi respuesta.

La cuestión es que ayer le escribí al Zoo un mensaje de buenas noches y, por primera vez en la historia del mundo moderno, un mensaje dirigido a dicho sujeto por mi parte no ha sido respondido. Yo creo que mi novio accedió a las proposiciones del alemán cañón. Creo que a partir de aquí sólo hay dos escenarios posibles: a) me deja. b) no me deja pero cada vez que haga el amor conmigo será el rostro del alemán cañón el que vea.

Hijos míos, esto es una crisis de pareja en toda regla. Voy a ver cómo me lo monto. Besos para todos.