Mi capacidad para ser idiota no debe ser subestimada. Subíamos el Sergio –mi pareja de hecho, con esto me refiero a que Zoo es mi pareja en derecho, pero mi pareja del día a día, de lo cotidiano, de los viajes y los amaneceres, es Sergio, cuyo alias no voy a repetir- y yo por las estrechas calles de Alfama hacia el Castillo de San Jorge, el sol en lo alto, en esa Lisboa that I love por siempre jamás amén, y no terminaba yo de disfrutarlo, debido a un trancazo indefinido. No voy a abundar en mis miserias neuróticas, todos los que me conocéis las conocéis también a ellas, os las he presentado formalmente en más de una ocasión.
Lo que me jode de todo ello, a toro pasado –o medio pasado, virgen del amor hermoso, que me quede como estoy-, es que perdí una tarde y media en la oscuridad de nuestra habitación en el hostal Roxi, tan bien ubicada cerca del centro, tan soleada y tan portuguesa –que el wifi te lo encendía el niño del casero, gafas de culo de botella, moratones en la rodilla y más listo que el hambre-, lamentándome de cómo los virus se podían portar así conmigo, sintiéndome culpable, imaginándome con cientos de miles de enfermedades, dándome palo por el pobre Sergio, que hubo de desviar su ruta cultural para visitar el estadio del Benfica. Para que veáis la influencia del fútbol en el espíritu de nuestros jóvenes. Y me pregunto yo, ¿qué hay que ver en un estadio? Pues supongo que el propio estadio por fuera. No sé, no quise indagar.
Y me conecto entre suspiros e hiperventilación al wifi del hostal Roxi vía Nokia N51 –no podréis decir que no estoy a la última- y me pongo, Lisboa esperándome, a consultar síntomas, a leerme enciclopedias médicas. Y en un pirotécnico salto virtual me conecto al Messenger con Zoo y éste a su vez en conversación telefónica tradicional con su cuñada –que es médico- y comenzamos un diagnóstico médico a tres bandas, satélites por medio, llamadas locales y toda la tencnología disponible del siglo XXI al servicio de un turista neurótico.
¿Se puede mantener una conversación de Messenger tecleando en los numeritos de un móvil? Se puede. Sobre todo si estás de los nervios. Oyes, que casi escribía yo más rápido que el Zoo.
-¿Son marrones tus mocos? –leía yo en mi reducida pantalla, y rápidamente escribía:
-No, verdes. Verde claro.
-¿Tienes inflamado el hígado?
-¿Dónde está el hígado?
-En el abdómen, a la derecha, arriba.
Y yo, que me había ventilado hacía media hora un bacalao rodeado de patatas cocidas, prácticamente sitiado, diría yo, y un brownie de postre, pues no me encontraba el hígado.
-¿Estás amarillo?
-Estoy negro, ya.
Por cierto, que el que se puso negro fue Sergio, que no hizo otra cosa que tomar el sol, podríamos decir que a lo tonto. Se puso más bien rojo. Rojo como un tomate. No podía articular gestos, y sabéis que él tiende a lo gestual. Hay un documento videográfico que lo prueba, y verá la luz en los próximos días. Pero vamos, yo no había visto una cosa igual desde aquel verano del 87 en el pantano de Aguilar con mi prima Alicia, que se durmió al sol y se dejó la mano marcada en la tripa, como en las pinturas de Altamira.
Pues mi puntero diagnóstico fue que podría tener la mononucleosis. Como casi se me para el corazón en el momento en que aquella larguísima palabra apareció en la pantalla de mi móvil y vosotros podéis imaginar ya las consecuencias emocionales de tal diagnóstico, no voy a abundar más. Ayer fui a mi médico de cabecera y mis ánimos se suavizaron. Sólo un poco. No le podéis pedir a un neurótico de nacimiento que se controle así como así.
Por lo demás, pude disfrutar del viaje. Al fin y al cabo son muchos años estando como una cabra, y, quieras que no, has aprendido a tomarte menos en serio. Subimos y bajamos colinas, fotografiamos tranvías –creo que he tirado alguna foto digna, también las postearé-, comimos y cenamos como dioses y, sobre todo y por encima de todo, ahondamos más en ese núcleo multicultural y sagrado que constituye el Barrio Alto. Creo que traigo al Sergio impresionado. Después de todo, las portuguesas no tienen bigote.

3 comments
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21 Mayo 2008 a 4:06 pm
nuvilla
Qué pasa Julio! Qué tal fue ese viaje a Berlin, que aunque no te comentemos estamos deseando saber!! Pudiste disfrutar esta vez 100% o te volvió a dar algún sintoma raro???
23 Mayo 2008 a 3:33 pm
cas
Para cuando un idiota en la puerta de Brandenburgo??
19 Junio 2008 a 8:18 am
Hausa
Somehow i missed the point. Probably lost in translation
Anyway … nice blog to visit.
cheers, Hausa.